La foto importa más de lo que crees
En un menú digital, la foto es lo primero que decide si el cliente sigue leyendo o pasa al siguiente plato. No hace falta un fotógrafo profesional ni una sesión con luces — alcanza con una foto tomada con el celular, con luz natural (cerca de una ventana, nunca con flash directo) y del plato real que se sirve, no una imagen bajada de internet. Un plato que no se parece a la foto genera la queja más común de cualquier menú digital: "no era lo que salía en la foto".
Si un plato todavía no tiene foto, mejor dejarlo sin ella (el nombre y la descripción igual venden) que poner una genérica que no corresponde — la inconsistencia se nota más que un espacio vacío.
La descripción no es solo la lista de ingredientes
"Arroz, pollo, verduras" describe un plato. "Arroz salteado con pollo a la plancha y verduras frescas del día" lo vende. La diferencia no está en el largo — dos líneas alcanzan — sino en usar palabras que describen textura y preparación (crocante, a la parrilla, casero, gratinado) en vez de solo nombrar ingredientes. Evita las mayúsculas sostenidas y los signos de admiración forzados: un menú que grita no genera más confianza, genera más ruido.
El orden de los platos cambia lo que se vende
Dentro de cada categoría, los primeros 2-3 platos son los que más se leen completos — el resto se hojea más rápido. Ahí conviene poner lo que mejor se vende o lo que deja mejor margen, no necesariamente lo más barato. Y las categorías mismas importan: si "Entradas" aparece antes que "Bebidas", el cliente arma un pedido más completo que si tiene que buscar las entradas después de ya haber elegido su plato fuerte.
Qué puedes ajustar hoy mismo desde tu panel
En CLIK, cada plato tiene su propia foto, descripción y categoría editables desde el panel — sin depender de que alguien más te suba el menú. Si un plato se agota o todavía no está listo, el interruptor de disponibilidad lo saca del menú público al instante sin borrarlo (vuelve a aparecer apenas lo actives de nuevo). Y como las categorías y los platos se muestran en el orden en que los vas creando, puedes armar la secuencia que quieras desde el primer día: entradas, fuertes, postres, bebidas — o el orden que mejor le convenga a tu carta.
Sube fotos reales, escribe descripciones cortas y organiza tus categorías — todo desde el mismo panel donde ya gestionas tus pedidos.
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