El problema no es la compra, es no saber cuándo comprar
Casi ningún restaurante se queda sin insumos porque no quiso comprar a tiempo — se queda sin insumos porque nadie se dio cuenta de que se estaban acabando hasta que ya era tarde. El dueño calcula "a ojo" cuánto pollo, arroz o queso queda, el proveedor visita una vez por semana, y entre medio nadie está llevando la cuenta real de cuánto se vendió de cada plato ni cuánto insumo consumió eso.
Por qué la libreta y la memoria no alcanzan
Contar insumos a mano funciona el primer día. El problema es sostenerlo: un mesero apurado no anota, una entrega del proveedor no se registra, y para el fin de mes nadie sabe si lo que falta es porque se vendió, se dañó, o simplemente se contó mal. La libreta no falla por descuido de una sola persona — falla porque depende de que alguien se acuerde de actualizarla en medio de un servicio lleno.
Cómo se ve cuando el descuento es automático
La idea es simple: cada plato tiene una receta — cuánto de cada insumo gasta una unidad vendida (200g de pollo, 1 unidad de pan, 50ml de salsa). Cada vez que se vende ese plato, el sistema descuenta solo esa cantidad del stock del insumo, sin que nadie tenga que anotar nada a mano. El dueño ve en todo momento cuánto queda de cada insumo, no cuánto cree que queda.
El aviso llega antes de que sea un problema
Cada insumo tiene un mínimo configurado — la cantidad a partir de la cual ya toca reponer. En cuanto un insumo cruza ese mínimo con una venta puntual, el dueño recibe un aviso (push y correo, si los tiene activados) — no un correo diario repitiendo lo mismo, solo la primera vez que cruza el umbral. Si el insumo se agota del todo, el plato que lo necesita se apaga solo en el menú — no vuelve a aparecer disponible para pedir hasta que alguien reponga el stock, así ningún cliente pide algo que la cocina no puede preparar.
No es solo para cocinas grandes
Cualquier restaurante con al menos un insumo que se agota seguido — la proteína del plato del día, un ingrediente de temporada, algo que se pide por encargo — se beneficia desde el primer plato que configure. No hace falta cargar la receta completa de todo el menú de una — empezar por los dos o tres insumos que más veces se han agotado a mitad del servicio ya cambia la operación.
En CLIK, el inventario vive en el panel del dueño: se cargan los insumos, se les pone un mínimo, y se liga cada plato a lo que consume. El descuento y el aviso corren solos, sin que nadie tenga que llevar cuentas aparte.
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